Cerveza “Easy Drinking” (ED)

MMA más de uno le habrá pasado: vas a una feria cervecera, pasas por un par de puestos y te metes una triple IPA y una imperial stout, entonces dices “voy a tomarme ahora algo más suavecito”, coges el librito que te han dado con el vaso y empiezas a hojearlo, buscando esa “suavecita”, y lo que ves parece una competición de IBUS y alcohol, amén de ingredientes más o menos pintorescos. Te preguntas si hay algo más “normal”, pero o no lo hay, o cuesta muuuucho encontrarlo.

O en alguna de nuestras reuniones, como en Valencia, con innumerables (y excelentes) IPAS y similares, pero costaba encontrar algo más normalito.

Y me preguntarás ¿qué cojones es para ti normalita o suavecita? Bueno, esto es opinión personal, por supuesto, comentada y compartida con muchos compañeros pero sólo opinión, ojo. También quiero indicar que me gustan tooooodos los tipos de birra, unos más y otros menos, como es lógico.

Cuando me refiero a una birra normalita o suavecita quiero decir, más que nada, una que se pueda beber con facilidad, que apetezca tomarte otra después de la primera (y de la segunda, y de la tercera…) y que – en la medida de lo posible – te permita estar medio en condiciones después de unas cuantas (ya sabes lo que quiero decir J).

Saldrá alguno y dirá que para él la birra que mejor se bebe es una black ipa imperial de 18% del alcohol y 200 IBU con extracto de almejas, fermentada en la piel de un bisonte y envejecida en una barrica de Terry con adición de canela de Birmania… bueno, ya decía que era opinión, y en esto de los gustos es lo que hay.

Vale, entremos en materia. Para ser “easy-drinking”, una birra debe cumplir una serie de requisitos organolépticos que, obviamente, son resultado de los ingredientes empleados y el proceso de elaboración. Huelga decir que estamos tratando de diferencias entre estilos, y siempre de cervezas elaboradas con ingredientes de calidad y libres de defectos, nunca una birra defectuosa será “easy-drinking” (bueno, siempre hay algún espabilao que la intenta meter con aquello de que “la cerveza casera/artesana es así”, pero eso es otra historia).

Desde mi punto de vista, una birra ED tiene que tener un contenido moderado a bajo de alcohol, un cuerpo medio a bajo y una carbonatación moderada a baja. El amargor no debe ser muy alto o dominante, y al paladar debe ser preferiblemente seca. Los ingredientes raros tampoco le hacen mucho bien a la bebilidad, generalmente. Veamos cada uno de los puntos individualmente.

Lo del contenido en alcohol moderado a bajo es simplemente por aquello de controlar las piernas y la lengua un rato más. Hay birras con mucho alcohol que entran perfectamente, pero que a la cuarta ya no te acuerdas ni de cómo te llamas, no es lo mismo meterse cuatro Guinness que cuatro Duvel. Además, cuanto más alcohol tiene una birra, más cuerpo suele tener, lo que nos lleva al siguiente punto.

El cuerpo de una cerveza afecta a su facilidad para ser bebida. Produce una sensación de llenado, tanto en boca como en general, de modo que apetece menos repetir; que no es “easy-drinking” vaya. ¿Y de dónde sale el cuerpo alto? Pues fundamentalmente deriva de una densidad final elevada, originada a su vez por el empleo de ingredientes poco fermentables. Lógicamente, a mayor densidad inicial, tendremos una mayor densidad final, así que más cuerpo a igual mosto, más alcohol, etc… vamos viendo que las birras de alta densidad no son precisamente ED.

La carbonatación está muy relacionada con el cuerpo. Es obvio que carbonataciones muy elevadas provocan una sensación de llenado que hace complicado el tomarse varias seguidas.

El tema del lúpulo tiene su miga en esto. Por un lado está el asunto del amargor, siempre ha habido cervezas con amargor elevado muy muy bebibles, como las pilsen checas o las altbier de Düsseldorf; pero tal y como está el patio ahora mismo, los 40 IBU de esas birra son cosa de risa, con montones de cervezas por encima de los 80 IBU, muchas de ellas poco equilibradas (lo de la relación esa BU:GU de Daniels), lo que hace el amargor dominante en extremo, y si está equilibradas, volvemos a las densidades altas, así que, en general, birras por encima de los 50 IBU difícilmente se pueden catalogar como ED. Luego tenemos el sabor, diría que cuanto más sabor a lúpulo tiene una birra, menos fácil de beber resulta, en particular si se trata de lúpulos muy dominantes, siendo menos marcado el impacto de lúpulos nobles en la bebilidad. El aroma tiene un impacto limitado en la facilidad de beber una birra, la puede hacer más o menos apetecible, pero no debería afectar a su prodigalidad. En resumen, una birra ED tiene un amargor no excesivo, con un sabor a lúpulo bajo, y preferiblemente de tipos no muy dominantes.

Las cervezas con perfil seco son mucho más prodigables. Para mi es algo muy claro, birras con un toque dulce resultan difíciles de beber, cuanto más dulce menos ED. El dulzor de la cerveza puede venir de las maltas caramelizadas o de temperaturas de macerado elevadas, así como de falta de amargor de lúpulo. Es un aspecto muy ligado al cuerpo.

Por último están los ingredientes raros: hierbas, especias, frutas, aguas singulares, semillas, setas, raíces, verduras, y un larguísimo etc. Se consiguen cervezas muy originales y en algunos casos (contados) excelentes, pero que en la práctica totalidad afecta mucho a la facilidad con la que repetirías esa birra.

Recapitulando: para fabricar una birra ED apuntamos a una DI moderada, con un mosto muy fermentable, macerando a temperaturas relativamente bajas y limitando las maltas caramelizadas. Moderamos también el amargor y las adiciones tardías de lúpulo, especialmente si se trata de lúpulos de aroma muy dominante. También controlamos las adiciones de adjuntos pintorescos.

Vale, me dirás ¿has dejao alguna o qué? Pues mira, casi todas las cervezas son ED, pensando en estilos históricos. Las pilsen son cervezas extremadamente bebibles y prodigables, especialmente como se sirven en origen, las lager tipo bávaras (dunkel y helles) lo mismo, las altbier y kölsch se beben también de maravilla. Las ales británicas de densidades moderadas son cervezas ED: bitter, mild, brown ale, stout, pale ale… siempre en los niveles medios a bajos de alcohol, claro. Las belgas tipo red ale belgas (ácidas), lambics y similares son muy prodigables. Y muchas que me dejaré, supongo.

No encajarían en la definición de ED las birras de trigo en general, con una carbonatación muy elevada. Las ales escocesas y oktberfest/marzen, con un carácter muy maltoso. Las IPAS de diversa calaña. Las birras de elevado contenido en alcohol belgas (trapistas, etc.) o alemanas (bocks y similares). Algunos estilos son función de cada birra en particular, como pueden ser las APA o similares, dependiendo de su perfil de lúpulo y dulzor.

Entonces, me pregunto yo ¿por qué la mayoría de las birras de las ferias de cerveza artesana no son ED? ¿Ni las disponibles en las tiendas / bares de cerveza artesana? O, en menor medida ¿las que se encuentran en las reuniones de cerveceros caseros?

Bueno, las dos primeras preguntas tienen idéntica respuesta: porque los cerveceros artesanos no las fabrican o lo hacen de forma marginal. ¿Por qué? Pues lo cierto es que no lo sé: por hacer lo que está de moda, por hacer algo “muy diferente” y llamar la atención, porque se venden peor, porque no pueden/saben hacer lager, porque las birras de baja graduación y bajo amargor se conservan peor, porque les sale de los huevos, porque lo hacen los americanos… a saber.

¿Y los cerveceros caseros? Bien, a los cerveceros caseros nos gusta experimentar, lo que a veces conduce a brebajes difíciles de beber, y otras veces a maravillas. Pero lo cierto es que nos lo tenemos que beber nosotros, así que la tendencia suele ser elaborar birras fáciles de beber, las que nos gustan, vaya ¿será entonces que los experimentos se llevan a las reuniones y las ED se quedan en casa? jeje

 Hay que destacar también el papel de webs de clasificación de birras, blogs, etc. Las puntuaciones altas altas las consiguen, casi exclusivamente, cervezas de alto contenido en alcohol, amargores elevados, cosas raras, etc. Por ejemplo, veo ahora mismo en Ratebeer que la Schumacher Alt tiene una puntuación de 86, mientras que la 1838er también de Schumacher (la especial, pa entendernos) tiene un 97 ¿por qué? ¿esnobismo del catador? ¿o por dar más nota a la más jevi o a la más rara? Otro ejemplo, las ales de Fullers, se pasa de un 46 de la Chiswick (3.5%), un 83 de la London Pride en cask (4.1%), un 86 la misma en keg (4.7%), un 87 la ESB en cask (5.5%), un 96 la ESB en botella (5.9%) y – por supuesto – entre 98 y 100 para las Vintage (8.5%) ¿casualidad? ¿o es que hacen mejor las birras con más alcohol? ¿o es sólo una tendencia general a valorar más las cervezas más excesivas?

En fin, para concluir tan sólo querría comentar que existen numerosos y variados estilos de cerveza, cada uno con sus particularidades y su momento. Hacer “monstruos” está bien, pero hacer birras ligeras está igual de bien y, además, puede suponer un mayor desafío la elaboración de una cerveza más ligera… y son más fáciles de beber ;).

©Antoineitor

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